¿El fin de la inflación? | FACEA UDEC

«Hay factores que generan incertidumbre sobre si podemos ya dar por cerrada la lucha contra la inflación y entrar nuevamente a una estabilidad de precios que estuvo con nosotros mucho tiempo.»

Hace algunos días se dieron a conocer los datos del IPC de junio, índice con el cual medimos la inflación. Mostró una variación negativa de -2, una inflación acumulada en los primeros seis meses del año de 2,4% y una inflación anual de 4,2%. Nada de malo después de todo, especialmente si consideramos que hace un poco más de un añola inflación anual en Chile subía a un ritmo de 12%, lejos de su meta de 3% que el Banco Central nos tenía acostumbrado por casi diez años.

La experiencia inflacionaria de algunos países desarrollados muestra resultados similares, donde el control de la inflación se ha ido consolidando durante este año. En EE. UU., la Zona Euro y Gran Bretaña han mostrado convergencias hacia su meta de 2% después de inflaciones acumuladas entre el 2021 y 2022 por sobre el 10%.

La experiencia del control inflacionario postpandemia por parte de los Bancos Centrales muestra la eficacia de su institucionalidad y de la política monetaria. Cuando fue necesario se implementaron importantes alzas de tasas y en forma posterior, cuando la inflación iniciaba su convergencia hacia la meta inflacionaria, la normalización o bajas de tasa. Eso ha sido evidente en los casos de Chile y la Zona Euro mientras que en la economía americana la Reserva Federal ha ido postponiendo la reducción de tasas, siendo inminente esta baja en la segunda mitad de este año.

A pesar de este evidente éxito de los bancos centrales como guardianes de la inflación, aún es posible preguntarse sobre los riesgos que la inflación tenga un efecto rebote. Seguramente, hay algunos indicadores que reflejan cierto grado de ansiedad del mercado sobre potenciales presiones sobre los precios. Las tasas de interés de largo plazo aún permanecen altas en comparación con las tasas de corto plazo capturado esta ansiedad. Todavía hay factores que representan riesgos de alzas de precio por el lado de la oferta. Entre ellos, la incertidumbre de la guerra de Rusia -Ucrania que ya desde su inicio hace más de año de conflicto ha presionado fuertemente los precios de la energía en el corto plazo generando alzas en la inflación junto a una reducción en la producción. En forma más reciente, el conflicto entre Israel y Hamas y sus repercusiones en el medio oriente ha incrementado la incertidumbre generando una mayor volatilidad de los precios del petróleo por el peligro que significa un eventual bloqueo en el Estrecho Ormuz.

Sabemos que esto no es suficiente para explicar un rebrote inflacionario. Es importante considerar en el análisis que producto de la pandemia y la inflación, la capacidad de producir de la economía se ha visto mermada. Esto junto a una creciente presión social que demanda mejores programas sociales para compensar los costos de la pandemia y la inflación donde muchos han visto su empleo desparecer y/o sus ingresos deteriorase en forma significativa ha implicado importantes presiones en el gasto público. Más aun, las recientes elecciones en Gran Bretaña y Francia que se ha traducido en un cambio de gobierno y compromisos políticos que elevan el endeudamiento público más allá de lo sostenible y presiones adicionales podrían hacer que la mantención de la meta inflacionaria sea imposible.

Claramente hay factores que están generando ruido e incertidumbre sobre si podemos ya dar por cerrado la lucha contra la inflación y entrar nuevamente a una estabilidad de precios que estuvo con nosotros durante mucho tiempo. Eso está por verse.

Dr. Iván E. Araya Gómez, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción.

Columna opinión de El Sur, Viernes 12 de julio de 2024