«No debería apostarse solo a una nueva reforma tributaria para alcanzar estos fines. Los esfuerzos deberían ir también por recuperar la alicaída inversión y tener un mayor crecimiento económico.»
No puede pasar inadvertido el último informe realizado por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), donde se plantea la situación que presentan las finanzas públicas de la Nación.
En lo central está referido al nivel de endeudamiento alcanzado, el cual trae como consecuencia directa los altos montos de intereses devengados por esta situación, con los correspondientes recursos a desembolsar, para pagar estas obligaciones, dentro de los plazos convenidos con los acreedores.
A su vez, se insta a las autoridades de la Hacienda Pública a hacer lo posible por volver a tener «niveles prudentes de deuda», dado que el pago por el servicio de ésta, es decir los intereses, empiezan a pesar más de lo deseado dentro del balance fiscal. Solo por la suma de intereses devengados, dichas cifras estimadas pasarán desde un 2,7 % a un 3 % del PIB, desde el año recién pasado al presente.
La actual situación se ha ido conformando desde hace más de una década hasta la actualidad, subiendo el endeudamiento a cifras aproximadas a 39 % del PIB ( Producto Interno Bruto ), si bien en el cálculo de la deuda neta se podrían considerar los activos de reserva de la Nación, aunque destinados a otros fines y en ese caso se bajaría en algunos puntos porcentuales, sin dejar de ser igualmente una suma relativamente alta, para los niveles de deuda que debieran manejarse dentro de las finanzas públicas y necesario para seguir manteniendo la solvencia de las cuentas fiscales.
De igual manera, el informe hace ver la necesidad de retomar las metas conducentes al balance estructural o regla fiscal, cuyo objetivo es ajustarse a metas puntuales en el nivel de deuda, por lo cual se contempla reducir el déficits a 1,9% del PIB, para el presente año.
También se pone énfasis y se remarca la necesidad de lograr los equilibrios necesarios entre los ingresos permanentes versus gastos del sector público, siendo en lo posible cifras reducidas el aumento de la deuda, para no llegar a un nivel de vulnerabilidad financiera.
Por otra parte, se debe tener presente la responsabilidad financiera, para evitar que la economía nacional sea clasificada, por agencias internacionales especialistas en riesgo, como una economía a la cual se le debe ajustar al alza el «riesgo país» y por lo tanto se incrementan los niveles de tasas de interés a pagar.
Se comprenden, por supuesto, las múltiples necesidades sociales existentes, por lo tanto, se hace difícil atenerse a los límites prefijados del nivel de deuda pública. De igual manera, también debe entenderse que el país no está en condiciones de ser un «Estado del Bienestar», porque está lejos de tener los recursos para llegar a ese objetivo.
Si bien no existen recetas mágicas para contar con más recursos, para cubrir las necesidades de la población, entonces no debería apostarse solo a una nueva reforma tributaria o pacto fiscal, para alcanzar estos fines. Más bien los esfuerzos deberían ir también por recuperar la alicaída inversión y poder tener un crecimiento económico de trascendente mayor nivel, a fin de contar con los recursos suficientes, pero no por incremento de las cifras del endeudamiento de las finanzas públicas, las cuales cada vez presentan menos holgura.
Dr. Juan Saavedra González, Facultad Ciencias Económicas y, Administrativas, Universidad de Concepción. Columna opinión de El Sur, viernes 03 de mayo 2024 |
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