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Balance y Resultados, en el 2020 nada que celebrar.

Escrito por adminFacea

enero 22, 2021

Hay una serie de indicadores sociales y económicos, los cuales no solo no alcanzaron los objetivos pretendidos, sino aún peor, retrocedieron a una zona negativa.

Terminado al año anterior, empiezan a realizarse en este período los balances, tanto macro como micro en la economía y también a nivel de empresas, para verificar si aquellos resultados proyectados al empezar el año 2020,  terminaron  cerca o lejos  de los objetivos pretendidos, según las estimaciones realizadas por las diferentes instituciones encargadas de hacer tales presupuestos.

Dada la pandemia del covid 19, la cual empezó solo algunos meses transcurrido el año pasado, esta emergencia sanitaria hizo que los objetivos quedarán, en forma rápida, lejos de los rangos meta.  Lo anterior debe comprenderse, porque las proyecciones de éstos no comprenden un capítulo que permita adivinar el futuro. Así los objetivos eran bastantes diferentes a lo sucedido finalmente.

Las pretensiones del país eran alcanzar cifras sobre el 2 % en el crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto), mantener la tasa de política monetaria, aumento aceptable del gasto público en línea con lo ocurrido en los últimos años, disminución del desempleo, como así mismo alcanzar tasas de incremento de la inversión, la inflación en el rango meta, etc.  De igual manera, se alcanzaría un aumento de la demanda interna y por ende en el nivel del crecimiento de varias industrias, como el comercio, turismo, transporte, etc., y además tomando como base cifras esperadas luego del estallido social, que permitirían recuperar los niveles de actividad de una serie de sectores comerciales.

Faltaría espacio en este artículo, para dar cuenta de la serie de indicadores sociales y económicos, los cuales no solo no alcanzaron los objetivos pretendidos, sino aún peor, retrocedieron a una zona negativa. Así, por ejemplo, la pérdida de empleos sin precedentes, incremento de la pobreza, varias industrias paralizadas, empresas sobre endeudadas o quebradas, el necesario gasto público alcanzando niveles inéditos dentro de las finanzas públicas y del endeudamiento, la política monetaria haciendo su esfuerzo para apoyar la parte de la actividad económica que pudo seguir funcionando, la tasa de inversión disminuyo de manera importante. Cuesta encontrar algunas variables con logros positivos, dentro de éstos, está la inflación, cuyo nivel de crecimiento quedó dentro del rango esperado.   En la misma línea, un indicador que es un buen instrumento para medir la actividad económica de empresas sociedades anónimas, como es el IPSA, Índice de Precios Selectivos de Acciones), mostró un retroceso sobre un 10% dando cuenta claramente de lo sucedido en la economía nacional.

En verdad nadie podía predecir lo que sucedería el año pasado y tempranamente se esfumaron las esperanzas de alcanzar las metas proyectadas, por el contrario, primó el cuidado de la salud ante el formidable enemigo aparecido en forma intempestiva.  Se debe considerar además que se trataba de un año de recuperación del nivel de crecimiento de la economía, dado los problemas que en muchas industrias y empresa causó el estallido social.

Para el presente año existen cifras proyectadas las cuales más que nada tienen como objetivos, recuperar indicadores de variables en zona negativa, aunque los esfuerzos serán insuficientes como para recobrar todo el terreno perdido.  La verdad, por el lado que se mire, el balance y sus resultados no muestran nada para celebrar, más bien solo para olvidar.

Dr. Juan Saavedra González

Dr. Juan Saavedra González

Facultad Ciencias Económicas y Administrativas  Universidad de Concepción

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